Dicen por ahí que lo que uno desea demasiado nunca llega, así como que cuanto más te preparas para algo más se aleja de ti. Curiosamente, esta teoría se aplica también a la inversa; si ruegas con todo tu corazón que algo no suceda, lo hace. En este último caso si estoy de acuerdo, pero en el primero no, pues deseé que volvieras a mi vida, que lo hicieras con más fuerza que nunca, que tuvieras las mismas ganas de verme que tenía yo de verte a ti, que hubieras pensado en mí, que me anhelaras, que por tu cabeza rondara mi nombre… y ahora estás aquí, conmigo, haciéndome sentir que así fue, y así ha sido.

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