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Por siempre jamás (1998)

Para ver esta película sin aburrirte no tienen que gustarte las películas románticas sino las muy, muy, muy, muy pero que muy románticas. O como lo llamarían otros; ñoñas, empalagosas, indigestivas.

Tiene ya unos años (1998) por lo que no se pueden esperar grandes efectos visuales, y aun más, estando ambientada en la Edad Media.

Dicho lo cual, os contaré de qué va la película. Por siempre jamás comienza con la muerte del padre de Danielle, una niña huérfana de madre (y ahora también de padre) que se queda en manos de dos crueles hermanastras y una madrastra un tanto desagradable tras este fallecimiento. Esta última tiene una gran obsesión: casarla con el Príncipe Henry.

Quizá os suene la historia, y es que no es más que una adaptación de la Cenicienta, que entusiasmó por cierto a muy pocos adolescentes en Europa, a pesar de obtener excelentes resultados en los Estados Unidos.

A los 15 minutos de película la niña crece “convirtiéndose” en una Drew Barrymore veinteañera que logró resaltar bastante en su papel, siendo nominada por él en dos ocasiones.

Después, no sé muy bien a santo de qué, la figura de Leonardo Da Vinci (sí, Leonardo Da Vinci) aparece en la historia para solucionar todo tipo de problemas amorosos.

En definitiva, para muchos, una película que te hará reflexionar, llorar, reír… Para mí, un film predecible, dulzón y simplón, donde destaca eso sí la interpretación de Barrymore.