Saltar al contenido

Ojalá fuera cierto (2005)

Ahora sí, una película romántica en condiciones.

En verano os recomendé un libro llamado Volver a verte, de Marc Levy. Este film de Mark Waters está basado en la segunda parte de la novela.

Esta es una de esas películas que se hacen tan agradables de ver, que llega el final y nos damos cuenta de que no solo el tiempo se ha pasado volando, sino que nos gustaría ver más.

Su trama, entretenida e ingeniosa a la par, nos lleva a adentrarnos en la vida de un hombre que, sin comerlo ni beberlo, alquila un piso donde se encuentra con una misteriosa chica que dice ser dueña del domicilio, Elizabeth.

David cree que se trata de una confusión, y decide cambiar la cerradura del piso, se niega a compartirlo con una desconocida, aparentemente loca. Lo que no imagina, es que a pesar de tomar esta medida, la joven va a continuar apareciendo y desapareciendo por la vivienda a su antojo.

Ante tal situación, el chico termina por asumir que un fantasma ha invadido su hogar, e intenta ayudarle a descubrir qué hace allí exactamente, y qué necesita o busca.

Mientras tratan de descubrir qué está sucediendo realmente los lazos se harán tan fuertes que terminará apareciendo entre ellos “algo más”, pero por desgracia para ambos, en poco tiempo su futuro se desvanecerá para siempre.