Saltar al contenido

Morning Glory (2010)

Si quieres ver una buena película romántica que te deje con buen sabor de boca y la sensación de no haber perdido el tiempo, evita reproducir el film de Roger Michell Morning Glory, o lo que es lo mismo, Un despertar glorioso.

El dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces” le viene que ni pintado a esta “comedia” periodística en la que, una vez más, se explota el humor de doble sentido extremadamente sutil. Vamos, que no logré esbozar una sola sonrisa en los 102 minutos de película.

No obstante, no deja de tener un embrollo amoroso en su trasfondo, y por ello me veo en la obligación de comentaros de qué trata, por si a alguno/a os pica la curiosidad, aunque teniendo en cuenta lo descrito en los dos primeros párrafos, dudo mucho que esto suceda.

En su trama nos encontramos a una productora recién despedida de su trabajo en el papel protagonista. Becky Fuller, que así se llama esta ambiciosa joven, es sorprendida por un ejecutivo que le propone llevar un decadente magazine matinal llamado Daybreak.

Como es de imaginar acepta el trabajo, y allí, lo primero que hace es despedir al copresentador actual para poner frente a la audiencia a una de las personas que más idolatra: el famoso periodista Mike Pomeroy. Este, interpretado por Harrison Ford, rechaza a priori lo que le propone la muchacha, sin embargo, no solo terminará cediendo sino que encontrará en esta nueva etapa algo más que un puesto de trabajo.