Difícil gozar con un te quiero propio

Seguro que alguna vez has leído una clásica frase que dice algo así como “Cuando crees que conoces todas las respuestas, llega la vida y te cambia todas las preguntas“. Algo así me pasó con él; era una noche como otra cualquiera, y como hacía siempre, fui a revisar el horoscopo del dia siguiente para ver qué me depararía “el futuro”. Siempre he creído en estas cosas, no sé muy bien por qué.

La cuestión es que en ese preciso momento, cuando comenzaba a teclear parte de la dirección Web correspondiente en mi navegador, sentí por dentro que algo no iba bien, el ambiente estaba tenso y mis cinco sentidos eran conscientes de ello. Entonces le pregunté “¿Pasa algo?” e instantes después se hizo el silencio absoluto. Era evidente que algo pasaba, y no era nada bueno. Los astros tampoco estarían de mi parte al día siguiente, así que decidí cambiar de hábitos, y dejar de realizar en Google búsquedas del tipo “leer horoscopo de hoy” o “horoscopo del dia”.

¿Que qué pasó después? Días después estaba sola, en aquella cama de matrimonio que tanto calor nos había dado, pensando en todas las cosas que se quedaban en el camino, en todo ese tiempo “perdido” que creí tener respuesta a todo cuando realmente, no sabía nada. Ahora sé lo que es el amor, y el desamor también, así como soy capaz de decir te quiero porque sí, como lo dicen algunos hombres. También de quererme a mi, aunque es difícil gozar con un te quiero propio.

Inspirada en parte del libro Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven, de Albert Espinosa.

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