Mini relatos Archive

Hoy quiero compartir con vosotros/as un pequeño relato que he escrito en cuestión de segundos en ex-vagos, en un hilo en el que una persona dice cómo se ha de empezar, y una serie de usuarios dejamos volar la imaginación. En esta ocasión había que escribir a partir de “Era demasiado tarde.”. Lo he extendido un poco más para incluirlo al blog: << Era demasiado tarde. En mi mente ya estaba todo decidido. Y es que a pesar de que mi corazón latiera tan fuerte, e incluso asfixiara garganta y estómago con un fuerte nudo, no podíamos seguir así. Las relaciones se desgastan al igual que la ropa se estropea, la comida caliente se enfría y la buena suerte no perdura, así como las personas se [&hellip

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El amor online es lo que tiene, es como una lotería del cual uno no se libra. Algunas veces puede salirte bien, llevarte el premio gordo, llevarte el reintegro para volver a jugar… o, por el contrario, pierdes lo ganado. Es igual que la distancia, juega a veces un valor tan fundamental que hay veces que es un factor por el cual preocuparse. Dicen que la mejor forma de conocer a gente es cara a cara, vendiéndote a ti mismo pero, ¿en la red de redes? ¿Cómo puede ser posible impresionar a alguien tan rápido? ¿Cuánto habéis tardado? Os podrá sonar extraño, pero, es cuestión de segundos. En Internet no es química, es por cómo te expresas y, de ahí, cada persona puede juzgarte según le [&hellip

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Rayos que nunca cayeron… Relámpagos sin truenos… Te dijeron que el amor era repentino y tú creíste en el amor. Tan repentino que se esfumó en cuestión de días. Tenaz volviste a apostar por él… resultando de nuevo otra ilusión rota. Las ilusiones rotas son ciegos que nunca vieron; casi con un bastón debajo del del brazo… chocando con todo, tratamos de aprender y evitar seguir chocando. Mariposas que nunca volaron. Mares sin olas, cenizas que ahogan… palabras que quisieron decirse pero nunca se inventaron. Destruyen lo construido al ilusionarse, y un poco más. Hunden los cimientos de los sueños en arenas movedizas imposibles de parar. Vuelan de un hachazo una parte del alma, alimentando a las fieras que esperan verte tropezar. Y tú inevitablemente [&hellip

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