Buscaba al hombre adecuado y lo quería ya. Justamente, trabajaba en una de esas empresas que se dedican a crear videos de bodas originales, estaba todo el día viendo parejas que, si todo saliera bien, se querrían y amarían hasta el final de sus vidas.
Por si fuera poco, mi mejor amiga celebraba su boda pronto, y desde hace un tiempo le había contado que ya estaba con alguien. Como podéis imaginar, tuve que recurrir a medidas desesperadas, y encontrar a alguien que quisiera acompañarme para fingir ser esa persona.
Encontré a un chico que, si bien no era lo que siempre había buscado, y lo que mi amiga imaginaría que sería, accedió a acompañarme sin ningún tipo de condición, y una vez allí convencí a todos de que era mi nueva pareja.
Tanto es así que yo misma llegué a creerlo, y al despedirme de él quise decirle que “alargásemos el favor”. Sin embargo no lo hice, mi timidez me pudo y con el paso de los días le perdí la pista. Lo peor de todo es que no solo perdí la oportunidad de conocerle, sino la confianza de mi mejor amiga.


