Historias de amor Archive

14 de febrero. San Valentín. Ambas cosas están unidas por un día especial para todo aquel que tenga pareja: es el día de los enamorados. Pese a aparentar ser un día creado por las grandes superficies como mera excusa para consumir, en realidad este día tan singular nos lleva a los días del gran y vasto Imperio Romano. San Valentín: El sacerdote del amor En el siglo III, un sacerdote de nombre San Valentín ejercía en Roma en tiempos del emperador Claudio II. El emperador prohibía tajantemente el matrimonio entre jóvenes con el pretexto de que ellos al no tener ataduras familiares y de ningún tipo eran mejores en batalla. Valentín vio esto como algo injusto, dando pie a un pulso contra el mismísimo emperador, y, [&hellip

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Amy estaba cansada de sufrir. Años atrás lo tenía todo; salud, trabajo, dinero, una pareja estable… Por aquel entonces ya no tenía nada de eso, y lo que peor llevaba sin duda era estar sola. No obstante, el tiempo le ayudó a hacerse fuerte, a aprender a sobrevivir y ser una persona independiente, así esto último le hubiese llevado muchos años. Cansada de escuchar frases como “No te preocupes, todo llega”, o “Tiempo al tiempo, llegará”, dio por hecho que no encontraría a nadie más, hasta el punto de desear que ningún hombre más entrase en su vida, y mucho menos en su corazón. Además, el hecho de volver a encontrar un empleo hizo que la joven se centrase en ello y no pensase en nada [&hellip

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Érase una vez una dulce muchacha que una vez entró en el IRC y, por curiosidad, leía todo lo que una persona decía en el chat general, causándole una sensación de cosquilleo por saber más de ese extraño. Esta muchacha abrió un privado a aquel usuario, interesándose por él. Entablaron conversación hasta darse datos más banales. Él, sabedor de su edad y para quitar hierro al asunto, empezó a hacer chistes sobre el Vaticano, pues el amor entre ellos por ese aspecto era imposible. Ella, tras pedir a dicha persona su cuenta de Twitter, observó una fotografía de él, quedándose prendada y enamorada al instante. Sin tiempo a la reacción, la dulce niña profesó su amor por aquel desconocido. Aquel hombre, a sabiendas de que [&hellip

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