Para mí

Me llamaste la atención desde un primer momento, algo me decía que estábamos hechos el uno para el otro. No obstante, no tuve el valor de hablarte hasta final de curso, en esa famosa fiesta en la que tus amigos me impulsaron hacia ti para fundirnos en nuestro primer beso.

Yo siempre te había visto como “el malo de la clase”, tal vez por tener un par de años más que yo. Para mi sorpresa, tras conocerte vi que de malo no tenías nada; sencillo, cariñoso, audaz, detallista, y otros tantos adjetivos pueden calificarte.

Tras esa noche de fiesta le di muchas vueltas a la cabeza, ¿realmente estarías interesado en mí? ¿podríamos tener algo serio o todo quedaría en un flirteo de una noche? Consulté un test de amor y pude confirmar que efectivamente, eras para mí, así que reuní el valor suficiente para llamarte, y dejarte claros todos y cada uno de mis sentimientos. Y así mismo comenzó nuestra bonita historia.

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